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Arquitectura para beber.
Por Manu Pagola. La minuta de un arquitecto estrella puede permitir
construir una bodega. Puede pagar toda una buena cosecha de una buena añada y
puede, también, ayudar a vender más y más botellas de vino. Lo que si es
cierto es que permite que estos ganen prestigio, los vinos digo que los
arquitectos ya lo tienen. Eso que llaman “efecto Guggenheim de Bilbao”.Todo es
imagen y esta si es de marca mejor. Todo es para permitir que el autor sea la
estrella y a este le permitan ser un artista. En el mundo del vino esta la
arquitectura muy presente. Ahora y antes. Como en el Marqués de Riscal en
Elciego, Álava. Allí ha construido otro
edificio de los suyos, de su “marca”, Frank
Gehry. Es de formas sinuosas de acero inoxidable y titanio. Es un hotel de lujo
como lo es el vino de los Herederos del Marqués de Riscal. Son 4.000 metros de
edifico. Pero ya había antes, a finales del siglo XIX y principios de siglo XX,
una arquitectura del vino interesante. Son las que se atribuyen por ejemplo a
Gustave Eiffel y lo tienen CVNE y González Byass. Una en Haro (La Rioja) y la
otra en Jerez de la Frontera (Cádiz).
La Compañía Vinícola del Norte de España (CVNE) ha rehabilitado su bodega hecha
por Eiffel. Es un edifico sin columnas y el techo se sostiene mediante cerchas
metálicas que van de pared a pared. Se construyó entre 1890 y 1909, 20 años
después de la fundación de la compañía. La Real Bodega de la Concha de González
Byass es una gran circunferencia de 93 metros que custodia 214 botas de
amontillado. Lo proyectó el ingeniero Joseph Coogan a partir de bocetos de
Gustave Eiffel y se inauguró en 1869. También en los principios de la
arquitectura del vino están las cavas de Celler Gran Codorniu en Sant Sadurní
d´Anoia (Barcelona). Construidas entre 1895 y 1915 es monumento histórico desde
1976. Es un espacio de 2.000 metros bajo bóveda dividida en tres arcos
parabólicos hechos en ladrillo cocido rojo. En la fachada destaca unas hermosas
vidrieras y sus pináculos modernistas. Y en la época actual la tendencia es para
construir edificios notables para que sobrepasen la arquitectura del vino y se
conviertan en edificios para beber el vino. Como son las bodegas de Protos en
Peñafiel (Valladolid) hechas por Richard Rogers con un presupuesto de 24
millones de euros. Procesará más de un millón de kilos de uva al año. Son cinco
bóvedas parabólicas soportadas por arcos de madera laminada.
Otro ejemplo de la moda actual es la proyectada para la Viña Tondonia en Haro(La
Rioja) por Zaha Hadid. Es una suma estrambótica de caseta de madera proyectada
en 1910 y a la que han puesto una cubierta en ángulo recto. Ahora están
terminando las tres salas de cata. Para terminar con Calatrava y su edifico para
las bodegas Ysios de Domecq en Laguardia (Álava) con una superficie de 8.000
metros sobre una parcela de 73.000 metros. Tiene una cubierta de aluminio y
permite almacenar 4.000 barricas en su interior. Con todo esto más el trabajo de
Lluis Ribas-Carlos Morales en Viticultors Mas d´en Gil, el de Rafael Moneo en el
Señorío de Arínzano para las Bodegas Julián Chivite, las de Javier Barba en las
bodegas de Vinos de Finca Waltraud. Bodegas Torres, las de Norman Foster y las
bodegas Portia-Grupo Faustino,… Todo un universo de arquitectura industrial para
beber, vender, tener vinos de marca. Llega el tiempo del vino y las rosas del
éxito. Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com.
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