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Casas diseñadas para zonas inundables.
En la UNL crearon un prototipo que se adapta a zonas isleñas. Expertos de
la Universidad Nacional del Litoral (UNL) trabajan en la elaboración de una
propuesta arquitectónica para la zona de islas de la ciudad de anta Fe, que
comprende cerca del 80% de la ciudad y su zona de influencia. El objetivo es
diseñar viviendas con tecnologías regionales, que permitan a los pobladores
hacer frente a los periódicos ciclos de crecientes de los ríos y no agredan al
medio ambiente. Luego de etapas de investigación y diseño, los especialistas
comenzarán este semestre a construir la estructura del prototipo. De esta forma
avanzan en el desarrollo de una propuesta alternativa de vivienda de interés
social que permita el arraigo del isleño en su medio. El
diseño retoma muchas de las características de
los típicos ranchos isleños autoconstruidos e instalados sobre pilotines pero
propone una forma sistemática y simplificada de construcción.
También incorpora tecnología que favorece la autosuficiencia de la vivienda. "En
el área de servicios hay un sistema de captación de agua de lluvia que luego se
puede llegar a utilizar para elementos de higiene e que incluye un filtro de
agua particular", indicó el arquitecto Alberto Maidana, docente e investigador
de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la Universidad
Nacional del Litoral (UNL). Al mismo tiempo se está investigando la posibilidad
de incorporar en el futuro módulos solares y colectores solares para calentar
agua. A través de este diseño los investigadores intentan dar una respuesta
desde la arquitectura sustentable a las necesidades de los pobladores, de modo
que permita una adecuación a las condiciones del ambiente y respete su estilo de
vida.
Diseño a medida. Por lo general las viviendas de interés social que se toman
para los planes de vivienda trabajan con una unidad tipo que se repite en todo
el territorio provincial. "Se colocan por igual en zonas semirrurales como
ambientes urbanos, sin hacer diferencias de tecnología ni de las
particularidades de la población", indicó Maidana. Los investigadores evaluaron
las características climáticas y topográficas de la región litoral a fin de dar
respuesta a las necesidades habitacionales de la zona de islas. "Hay una subárea
bioambiental muy particular de clima cálido húmedo -denominado Iib por las
normas IRAM- que casi exclusivamente comprende a la ciudad de Santa Fe y su zona
de influencia, por lo que tenemos características climáticas muy particulares.
Esto se acentúa sobre todo en las zonas de bajos por la humedad característica
que es lo más difícil con lo que hay que lidiar a la hora de desarrollar diseños
bioambientales de viviendas autosuficientes", contó Maidana.
Por estas características se eligió trabajar con paneles fenólicos protegidos
que son derivados del uso de la madera industrializada. Además equiparon la casa
con aislación hidráulica exterior y una barrera interna de vapor para controlar
la condensación en los paneles. En cuanto a la aislación térmica, el diseño usa
lana de vidrio pero los arquitectos están evaluando la posibilidad de
suplantarla por paneles de junco, pero es algo que aún debe estudiarse. Además
de los factores climáticos, a la hora del diseño, los arquitectos tomaron en
consideración el sistema hídrico del Río Paraná, el paisaje, la tipología de
vivienda y las tecnologías regionales y las características de los pobladores.
Gran parte de los habitantes se dedica a la pesca, lo que implica un tipo de
relación particular con el paisaje y con el río como recurso, pero a su vez
sufre cambios constantes por los ciclos de los ríos. Esto plantea un problema
particular porque los isleños no pueden reubicarse en otro sector de la ciudad
sin perder su medio de subsistencia.
La propuesta. Los arquitectos realizaron un diseño a partir de módulos de
90cm por 90cm que se repiten y permiten un uso económico de los materiales. "La
coordinación modular consiste en tratar de racionalizar todos los elementos que
entran en el proyecto de una vivienda. Se intenta sistematizar todos lo que se
utiliza en la construcción y llevarlo a medidas que sean repetitivas, es decir,
siempre múltiplos de un módulo básico", explicó Maidana. La vivienda diseñada
tiene cinco áreas: de uso común, privada, de servicios, exterior de trabajo y
exterior de uso común (ver cuadro), de manera de responder a todas las
necesidades de sus habitantes. En caso de necesitar modificar o expandir el
edificio, el proceso es sencillo una ventaja de la construcción a partir de la
combinación de secciones similares. Otro beneficio es que este diseño puede
adaptarse fácilmente a edificios de servicios asistenciales o educativos sin
variaciones sustanciales.
Los materiales son simples y fáciles para trabajar: madera como elemento
estructural, chapa de hierro galvanizada como envolvente exterior, panel
fenólico laminado como complemento estructural en cubierta y pisos y paneles de
roca de yeso como terminación interior. El uso de módulos "posibilita trabajar
con un cerramiento exterior de chapa de hierro galvanizado sin necesidad de
recortes del elemento y se adapta a la relación dimensional empleada en el
diseño de los módulos de aberturas. La elección de chapa en lugar de madera
-aclaró Maidana- se justifica desde la habilidad y la costumbre de trabajo del
material. Un cerramiento de madera implica un trabajo más artesanal y mayor
adiestramiento o formación del posible usuario". Este proyecto es desarrollado,
bajo la dirección de Alberto Maidana, por los arquitectos Cesar Bruschini,
Griselda Armelini, Guillermo Quilici y Silvia Meyer. Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com.
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