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distribuidas uniformemente y que corren en todas las direcciones, formando casi
siempre una figura que se aproxima a una hexágono; este tipo de grietas, indica
retracción de las capas superficiales causadas por el hormigón de las capas
intermedias o fondo, la mayoría de las veces por grandes nidos de piedras. El
otro tipo importante de grietas, es la grieta sola y continua, que ocurre en
direcciones definidas, a menudo en paralelo y a intervalos definidos; este tipo
indica una retracción en la dirección perpendicular a ella. Además, existen
grietas internas, alrededor de grandes nidos de agregados, es posible que fallas
de compresión, se originen en tales grietas. También hay grietas originadas en
el hormigón fresco (capilares) y grietas que se originan después del fraguado
como las grietas incipientes en el hormigón fresco, las cuales vienen a
descubrirse más tarde, sólo si otra influencia o factor viene a actuar como
decantador. Las grietas recogen polvo, basuras, agregados y escombros, aparte de
dar facilidades de vida a organismos sésiles. Pero originalmente las grietas, se
producen para permitirle al hormigón moverse hacia ambos lados y así ayudar a
las fatigas internas. Este movimiento llega a ser restringido o se anula, cuando
las grietas se llenan de material y el hormigón adyacente puede entonces
desmoronarse agrandándose la grieta. Algunas grietas son señal evidente de que
el hormigón está bajo un deterioro interno.
MEDICIÓN DE LA CORROSIÓN. Un poderoso
arsenal de ensayos sirve de inapreciable ayuda al investigador, para determinar
los deterioros, ya sean visibles o no, y para determinar si la corrosión se
activa o si las grietas han sido iniciadas por otra causa. Lo más importante es
la inspección visual, la medición y análisis de las grietas; luego con muestras
tomadas de la estructura, pueden ser ensayadas para medir el contenido de ion
cloruro, gravedad específica, porcentaje de vacíos, absorción y resistencia a la
compresión. Los resultados de estos ensayos nos ayudan a : medir el grado de
susceptibilidad de la estructura, determinar los aditivos y la ulterior
corrosión. Además, el ensayo de los agregados reactivos puede ser hecho para
determinar si los agregados son causantes o contribuyentes del agrietamiento. El
ensayo de ultrasonido, puede ser realizado en el hormigón en obra, para estimar
la severidad y extensión del deterioro por agrietamiento o los vacíos del
hormigón, aún cuando estos no pueden ser vistos. Otras áreas dañadas por
corrosión a causa de un insuficiente recubrimiento de las armaduras, pueden ser
detectados por el Pacómetro, un aparato magnético que mide la profundidad de las
armaduras, si el tamaño de las barras es conocido. La existencia de corrosión
activa, puede ser detectada por la medición directa de un flujo de corriente. Se
hace una conexión eléctrica de un borne de un voltímetro a una barra de la
armadura expuesta. El otro borne del voltímetro es conectado a un elemento de
pila de sulfato de cobre, que es entonces puesto en contacto con la superficie
de hormigón en varios puntos. La magnitud y signo del voltaje resultante es un
indicador de la actividad de la corrosión en el hormigón. Un potencial de
alrededor de 0.30 Volts, es generalmente considerado un valor de inicio, y que
sobre el cual, el daño por corrosión ocurrirá sobre seguro. Muchas observaciones
indican que un potencial igual o mayor a 0.20 Volts es indicador de avería por
corrosión en miembros verticales de hormigón. Resumiendo, si se obtienen bajas
lecturas en una región agrietada, el agrietamiento puede ser considerado como
estructural y no a causa de la corrosión. (Fuente de la información: Carlos Enrique Diaz Reyes, Chile) |