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Mantenimiento
de Sistemas de Impermeabilización. Existen varias actividades
que deben ser realizadas con el objetivo de garantizar la durabilidad y la
conservación de los sistemas impermeabilizantes utilizados en cada caso. La
ejecución de dichas actividades debe ser realizada periódicamente de manera
religiosa, en los espacios de tiempo correspondientes, así como las reparaciones
pertinentes en caso de que sean encontrados daños. En cada uno de los elementos
estas operaciones varían, y los espacios de tiempo en las que deben ser
realizadas oscilan entre uno y tres años, tiempo en el que dependiendo del
elemento y de la resistencia a las condiciones climáticas de los
impermeabilizantes pueden ocurrir cambios significativos. En el caso de los
techos debe realizarse una limpieza de cada uno de los elementos del sistema de
desagüe y la comprobación de que estos están
funcionando correctamente, la grava de la cubierta debe ser recolocada. Tanto la
limpieza como la recolocación de la grava deben realizarse con una periodicidad
de un año. Cada tres años es recomendable comprobar el estado en el que se
encuentran el tejado y los puntos singulares de nuestra techumbres, debe tomarse
en cuenta que le revisión del tejado debe realizarse después del paso de una
tormenta importante, sin importar el tiempo transcurrido desde la última
revisión.

Los muros requieren de la comprobación del correcto funcionamiento de los
bajantes y canales de evacuación de los muros parcialmente herméticos, de que
las aberturas de ventilación de dicha cámara no se encuentren obstruidas así
como del estado de la impermeabilización interior. Las tres opresiones deben
realizarse cada año, con la salvedad que en caso de tormentas de intensidad
considerable las dos primeras comprobaciones deben efectuarse inmediatamente.
Las operaciones recomendadas para las fachadas contemplan la verificación de los
siguientes aspectos: estado del revestimiento, poniendo especial atención a la
aparición de fisuras, manchas, humedades y desprendimientos del mismo; estado de
conservación de los puntos singulares; comprobación del estado de la limpieza de
las aberturas de ventilación de la cara. Este último paso puede efectuarse cada
10 años sin embargo los operaciones anteriores deben contemplar una periodicidad
de uno y dos años respectivamente. Con relación a los suelos, cada año, al final
del verano, debe realizarse una limpieza de las arquetas, del mismo modo
cerciorarse del estado del sistema de evacuación y drenaje. Se debe prestar
especial atención a la aparición de grietas que podrían ocasionar filtraciones y
de existir bombas en el sistema de drenaje revisar su estado y correcto
funcionamiento también es de primer orden. Ambas comprobaciones pueden
realizarse a espacios de un año.
Hay dos aspectos fundamentales a tomar en cuenta si que quiere lograr un buen
funcionamiento y una larga vida útil de nuestras cubiertas, que son su uso y su
mantenimiento. Del primer aspecto se requiere un respeto total a la función de
la cubierta de servir de protección a la edificación y no de lugar de
almacenamiento. Es incorrecto almacenar objetos pesados, materiales, antenas y
elementos similares sobre nuestras techumbres ya que podrían afectar la
impermeabilidad de las mismas, lesionando los recubrimientos. De ser
estrictamente necesario realizar una de estas prácticas debe considerarse la
protección pertinente de la impermeabilización. En el caso de que sea necesario
transitar sobre los techos, es preciso disponer de caminos bien diferenciados
que le brinden la protección que pudiese causar el transito sobre su superficie.
Se debe tener especial cuidado con los techos ajardinados para evitar daños
mientras se efectúa el cuidado de las plantas. Del mantenimiento es bueno
contemplar la existencia de un equipo especializado que se encargue de la
supervisión y reparación, que realice una inspección al menos dos veces al año y
cada que sucedan fenómenos atmosféricos de importancia. Dicha inspección debe
consistir en la desobstrucción del sistema de drenaje y erradicación de la
maleza que suele crecer en los techos, asegurarse de que no existen residuos, ni
estancamientos y velar por el buen estado de los elementos de contención como
los antepechos y aleros. Registrar los resultados de cada revisión y operación
realizada en pro de un buen funcionamiento de la techumbre en una ficha de
mantenimiento, es una práctica que le ayudara a tener un mejor control de las
actividades realizadas y por lo tanto del estado de su cubierta. Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com.
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