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el objeto arquitectónico tendrá que satisfacer necesidades
biológicas y funcionales, pero también condicionantes de tipo cultural,
estético, técnico y económico que no pueden ser dejados al margen. No se hace
arquitectura respondiendo a uno solo de estos factores por que el alma de
nuestra labor está en balancear todos los elementos que participan en las fases
de proyectación y construcción para lograr el equilibrio entre ciencia, arte y
técnica que permite que la edificación sea útil a sus destinatario y acorde al
medio que le rodea. "Las visiones del soñador fueron estrafalarias: procesiones
de caimanes y de tortugas, pantanos llenos de gente, flores que daban gritos.
Dijo que los árboles de la selva eran gigantes, paralizados y que de noche
platicaban y hacían señas.
EL HECHO NATURAL. La
aparición de la razón humana sobre la faz de la tierra escindió completamente al
hombre - sino física al menos intelectualmente- del ambiente natural que lo
engendró. Cuando el hombre, gracias a su razón - o a pesar de ella - fue capaz
de ir en contra de la naturaleza para adaptar el medio que le rodeaba a sus
intereses y necesidades particulares, dio origen a la innegable contradicción
entre el hecho natural y el artificio. El orden natural y el humano son
diferentes; el universo que creamos y el que nos creó no son el mismo. Nadie
considera una casa tan natural como el nido de un ave, así en esencia sean lo
mismo; refugios construidos por seres vivientes que comparten un mismo origen y
una misma biología.
EL HECHO ARTIFICIAL.
Analizando la relación existente entre un objeto arquitectónico y la naturaleza
que la circunda, puede formularse un primer punto de discusión: si deberá ser la
arquitectura una expresión del dominio del hombre sobre la naturaleza dónde éste
la acondiciona a sus necesidades y conveniencias, o si por el contrario, la
calidad de un objeto arquitectónico dependerá también de la respuesta que
ofrezca a la realidad ambiental del lugar dónde se emplaza.
EL HECHO ARQUITECTÓNICO.
La naturaleza es inflexible, por ello la humanidad debería ser lo más
consecuente con ella, bajo riesgo de obligar a que la naturaleza, lenta pero
implacablemente restituya el equilibrio alterado. Elementales leyes de
equilibrio ecológico, como el manejo de aguas negras y basuras, la necesidad de
limitar la cantidad de presas hidráulicas, la relación entre zonas verdes y
asentamientos humanos o la calidad espacial y urbana y su incidencia en la
sociedad, no han sido respetadas por la humanidad. Últimamente el mismo hombre
esta trabajando fuertemente por restituir alterar más levemente este equilibrio
antes que la naturaleza irremediablemente lo haga. En un futuro muy próximo la
calidad arquitectónica de un proyecto será evaluada no sólo por la manera como
se balanceen los condicionantes estéticos, técnicos, económicos y culturales,
sino también de la manera como se respeten los recursos naturales, se valoren
los accidentes geográficos ose protejan las condiciones medio ambientales del
lugar donde se emplaza el proyecto. Una actitud respetuosa ante el medio
ambiente traerá beneficios de índole económico, no por tener una dependencia
total de tecnologías extranjeras de más alto costo, que procedimientos
tradicionales que no siempre exigen materiales muy sofisticados. (Fuente
autora: Colombia. Universidad de la República, Facultad de Arquitectura,
1988) |