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Teatro
Nacional de China.
Desde la antigüedad, los Teatros se han convertido en centros de reunión que
generan símbolos urbanos, cuyas formas deben ser fácilmente reconocibles. Por
ello, su ubicación dentro de la ciudad y las relaciones espaciales y formales
con el entorno que los rodean son de mayor importancia para su concepción.
Los recintos teatrales han seguido diversas tendencias y formas arquitectónicas,
de ahí que a lo largo del mundo podamos ver construcciones de múltiples
soluciones: arenas, isabelinos, círculos, frontales, etc. Dependiendo de
la ubicación geográfica, podemos encontrar distintos tipos de teatros con
soluciones particulares, como por ejemplo los de las culturas antiguas
asiáticas: En Vietnam, se desarrollaron los teatros de tipo religioso, en Japón
los de drama popular y en China, los destinados al gran espectáculo de La Ópera.
Cabe mencionar, que estas edificaciones tienen una forma muy distinta a la de
las estructuras diseñadas en occidente.

Actualmente la bonanza económica experimentada por China en las últimas décadas,
los más recientes avances tecnológicos en materia de construcción y la apertura
del país hacia occidente ha permitido que se construyan recintos para el
desarrollo de eventos culturales de carácter internacional, de las formas más
variadas y espectaculares, diseñados por algunos de los más importantes
arquitectos internacionales: El Gran Teatro Nacional de China, una enorme
estructura destinada a las artes escénicas, creada por el afamado arquitecto
francés Paul Andreu [1] -antiguo ingeniero politécnico convertido en arquitecto
a finales de los años sesenta. Aún cuando para Paul Andreu, China no era un
territorio desconocido pues ya había construido el aeropuerto de Pudong, el
Centro de las Artes de Shanghai y el complejo deportivo de Cantón, la
realización del Gran
Teatro Nacional de China fue una de las obras
más complicadas que hubiese realizado en aquél país, debido a que esta
gigantesca edificación, de corte futurista, se emplaza justo a un costado de dos
de los centros más importantes y emblemáticos de China: la Plaza de Tiananmen
[2] y la Ciudad Prohibida. La tarea de integrar esta estructura al contexto no
fue sencilla, considerando que se encuentra en la avenida Chang'An [Avenida de
la Paz Eterna], rodeada por los más importantes hitos de la China comunista: el
Gran Salón del Pueblo, la estación del tren y el Museo de la Revolución; todos
ellos construidos para conmemorar el X aniversario de la Revolución China.
El nombre de este edificio no es alarde, pues ocupa una superficie de 219,400m2
y alberga en su interior tres grandes salas de espectáculo: el Teatro de la
Ópera [Ópera de Pekín], elemento central del complejo, que tiene una capacidad
para 2,416 personas; una sala de conciertos para 2,017 y un teatro para 1,040.
El edificio está resuelto a partir de un domo de titanio y vidrio de 212 metros
de largo, 143 de ancho y 46 de alto, está rodeado por una laguna artificial y se
ingresa a él a través de un túnel. La Ópera de Pekín, de acuerdo a las propias
palabras del arquitecto Andreu, forma una perla barroca sobre el agua. El
cristal se convierte en una especie de velo que permite que los transeúntes
puedan observar el interior. El titanio por el contrario es un elemento que
cubre algunas zonas para dejarlas en secreto. Una vez dentro del domo, se puede
acceder a los tres grandes recintos, destinados a la ópera, al ballet y la
danza, además de un área para exposiciones. Para llevar a cabo esta magna obra,
participaron alrededor de 4,000 trabajadores de la construcción, que trabajaron
durante día y noche a lo largo de casi cinco años para elevar la gran cúpula y
ocho para concluir totalmente este complejo artístico.
Sobre Paul Andreu.
Paul Andreu es un arquitecto de origen francés, nacido el 10 de julio de 1938 en
Caudéran, Gironde, Francia. Andreu se graduó en 1961 de la École
Polytechnique de París. Comenzó su carrera profesional como ingeniero, sin
embargo, hacia finales de los años sesenta decidió convertirse en arquitecto.
Andreu considera que la teoría es una reflexión permanente. La obra de este
arquitecto se ha centrado en torno a proyectos de aeropuertos [Durante cuarenta
años de carrera profesional ha trabajado en más de sesenta aeropuertos alrededor
del mundo], donde el tema central es el movimiento, y por añadidura sus
edificaciones se localizan en diversos países y continentes; con conocimiento de
causa asegura que -hay que someterse al tiempo, aceptarlo puesto que sólo él
permite conseguir una complejidad coherente-, reforzando su convicción de que no
tenía sentido repetir formas antiguas utilizando técnicas contemporáneas y en
contextos nuevos. Para él, las formas de las construcciones, sus articulaciones
deben responder a la topografía y al contesto natural, a las colinas, a la
vegetación y a los valles. Considera a la arquitectura como formas nuevas y
ambiciosas que responden con precisión a las exigencias de su función y a las
necesidades de la economía.
Espera que sus obras sean bellas, que se instalen en la memoria de sus
habitantes como una referencia familiar agradable, por lo que hace todos los
esfuerzos para que esto sea así. La primera obra que produjo, hace más de
treinta años fue la terminal I del Aeropuerto Internacional Roissy-Charles de
Gaulle en París. Ha diseñado también: el Aeropuerto Internacional Ninoy Aquino,
el Aeropuerto de Pundong; Aeropuerto Internacional de Soekarno-Hatta [en
Yakarta], el Aeropuerto Internacional de Abu Dhabi, el Aeropuerto Internacional
de Dubai, el Aeropuerto Internacional de El Cairo, el Aeropuerto Internacional
de Brunéi, el Aeropuerto de París-Charles de Gaulle y el Aeropuerto de París-Orly.
Entre sus obras más destacadas también se encuentran: el Gran Arco de la Defensa
ubicado en París, Francia; el trampolín olímpico de Courchevel; el Museo
Marítimo de Osaka, Japón, el Centro de las Artes de Shanghai; el complejo
deportivo de Cantón y el Gran Teatro Nacional de China. Es admirador de la obra
del arquitecto francés Charles Garnier [diseñador de la Ópera de París], y un
apasionado del arte. Este talentoso arquitecto francés ha sido galardonado con
los premios más prestigiosos, como el Globo de cristal de la Academia
internacional de arquitectura y el Gran Premio nacional de arquitectura. Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com.
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