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Los empresarios reconocen la difícil y espectacular técnica
del aerosol como un magnífico reclamo publicitario para sus negocios. La pintura
cubre y da vida a espacios hasta entonces inertes, ahoga el vacío blanco de la
cal y despierta formas y figuras que atraen como imanes la mirada del
transeúnte, futuro cliente. El aerosol se impone sobre otros medios de
publicidad y decoración gracias a sus múltiples ventajas:
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Rapidez y economía. El
chorro de pintura del aerosol es mucho más rápido que la brocha. Si el artista
tarda menos tiempo, el costo de la obra por tanto resulta más barato que
contratar pintores o profesionales de otro sector.
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La superficie no importa.
Al contrario que otros materiales y técnicas, el aerosol se adapta y amolda
sobre cualquier tipo de superficie: pared, chapa, metal, granito, madera,
piedra, cañas...
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Larga duración de la obra.
La pintura utilizada para elaborar se agarra con fuerza a la superficie
sobreviviendo al paso de los años. Su único enemigo: los potentes productos
químicos disolventes.
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Estética e innovación. El
aerosol da un aire de modernidad y vanguardia sin perder la elegancia y estética
acorde con la empresa o negocio que lo ha contratado. Renovarse o morir. (Articulo enviado por:
Javier Bullido,
sonsione@sonsione.com)
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