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Muebles cromados. Una de las
cualidades más admiradas en el diseño de interiores es el brillo. Por este
motivo siempre se esta recurriendo a las distintas técnicas, con el objetivo de
lograr que los muebles y demás equipos que componen la decoración de nuestros
espacios tengan un acabado que sea resplandeciente. Entre lo que habitualmente
se considera más atractivo y es una de las más demandadas, es el
cromado. Esto consiste en
hacer un revestimiento de algunas capas finas de cromo, en la superficie de los
objetos metálicos, lo cual ayuda a protegerlos de la oxidación, además de que
ayuda a realzar su aspecto. Por lo regular, el cromado es aplicado sobre las
terminaciones de los muebles que tienen poco grosor, como las sillas y las
mesas, las cuales están elaboradas de otros materiales como son.

• La madera.
• El plástico.
• El vidrio.
Todo esto solicita de nosotros el mayor cuidado que se pueda en cuanto a su
cuidado ya sea a nivel general o por separado. No basta con pasarles un
plumero, sino que hay que cuidar que las capas de cromo metálico tarden lo mayor
posible en desgastarse. Para lograr esto recurrimos a aplicar una ligera capa de
vaselina con una tela de algodón o una esponja de dunlopillo. La superficie por
lo regular tiende a quedar cremosa, para esto se pasa después una tela
humedecida con agua tibia o caliente y se procede a secarlos con un paño que sea
absorbente. Este procedimiento, puede llevarse a cabo una vez a la semana, y
también se puede alternar la vaselina con agua jabonosa. A pesar de que este
proceso se haga semanalmente, es de suma importancia que diariamente se froten
las capas cromadas con una gamuza para sacarles brillo y de paso retirar las
partículas de polvo que se le pegan a la superficie. Si usted quiere
evitar que sufran ralladuras en la parte inferior, es preferible que se le
coloquen unos tapones de goma o se forren con tela gruesa. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
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